8 de enero de 2008

Polisemia

Definición:

polisemia.

(De poli-1 y el gr. σῆμα, significado).

1. f. Ling. Pluralidad de significados de una palabra o de cualquier signo lingüístico.

2. f. Ling. Pluralidad de significados de un mensaje, con independencia de la naturaleza de los signos que lo constituyen.


Usos:
"Pelotudo es una palabra de una gran polisemia, pero la capacidad abarcativa de tu personalidad es un rasgo que siempre he resaltado".

Orígenes:

Como decíamos en el post anterior, peculiar naturaleza la de un término como polisemia que se ofrece contraejemplo de su propio significado. Se trata de un vocablo que nace desvalido, un significante incapaz de representar, al menos no en su plenitud, a su significado.

Menuda contradicción semántica la que nos desafía en esta noche de delirio gramatical.

El crisol semántico estaba bastante vacío cuando las cucharas de la historia en manos de los pueblos alquimistas dieron origen a este contradictorio vocablo.

Corría el año 1923 en el alejado pubelito de Ashton, Kutcher, Provincia de Buenos Aires. Tan alejado estaba que en el resto del continente ya era 1972. En Ashton había una pequeña universidad, apenas más que un instituto terciario, donde se dictaban carreras menores como Licenciatura en Artes, Antropología e Ingeniería... en sonido.

Un grupo de estudiantes de antropología adictos al propoleo y la vitina, cansados de leer a Malinowsky, Levi-Strauss y Luis Otero, dejaron sus libros por un rato y se fumaron medio kilo de Vascolet en polvo con anticongelante. Luego de tamaño viaje, con Marley, los Pitufos y Blancanieves, su percepción de la realidad estaba un tanto alterada. Retomaron las páginas de rutina y todo cobraba sentido. El intercambio (Kula) de los trobriandeses, la prohibición universal del incesto, redistribución y reciprocidad, etc.

Tanto sentido cobraba que, de hecho, algunas palabras reclamaban muchos significados. Y los alocados antropolitos estaban dispuestos a cumplir con esos reclamos.

Para traducir sus increibles aventuras al mundo de los vivos (y los coleandos) es que surgió la polisemia, como un preciso término para describir tanta anarquía semántica. Como una especie de consuelo para aquietar la neurosis alborotada de aquellos fulgurantes antropologos ashtoninos. El remedio a la resaca de la creatividad léxica se materializó en un vocablo notablemente monosémico.

Monopolizadores del término: lingüistas, licenciados en letras y grammar nazis.

Observaciones:

Crossword-Friendly: No tanto como quisieramos.

27 de diciembre de 2007

Sujeto

Definición

sujeto, ta.

(Del lat. subiectus, part. pas. de subiicĕre, poner debajo, someter).

1. adj. Expuesto o propenso a algo.

2. m. Asunto o materia sobre que se habla o escribe.

3. m. Persona innominada. U. frecuentemente cuando no se quiere declarar de quién se habla, o cuando se ignora su nombre.

4. m. Fil. Espíritu humano, considerado en oposición al mundo externo, en cualquiera de las relaciones de sensibilidad o de conocimiento, y también en oposición a sí mismo como término de conciencia.

5. m. Fil. Ser del cual se predica o anuncia algo.

6. m. Gram. Función oracional desempeñada por un sustantivo, un pronombre o un sintagma nominal en concordancia obligada de persona y de número con el verbo. Pueden desempeñarla también cualquier sintagma o proposición sustantivados, con concordancia verbal obligada de número en tercera persona.

7. m. Gram. Elemento o conjunto de elementos lingüísticos que, en una oración, desempeñan la función de sujeto.

8. m. R. Dom. Persona despreciable, gente de poca monta.


Usos:
"El sujeto sujeto a su subjetividad sujeta su jeta de acuerdo a lo sugerido".
"Nunca me he sentido mejor sujeto que cuando he predicado".

Orígenes:
La seducción semántica y morfológica de este vocablo reside principalmente en su polisemia.

Ironías lingüísticas hacen de la palabra polisemia un término singularmente unívoco, al tiempo que el vocablo en cuestión se encuentra sujeto a una amplia variedad de significados.

Los orígenes latinos de la palabra "sujeto" se remontan al primer siglo del calendario gregoriano, a un pequeño y marginado pueblo de la península itálica, en esa época bajo el dominio del imperio romano. La localidad fundada con el nombre de Ghetto, en honor al Ghetto Mársico un defensor romano bajo cuya égida floreció económicamente la región, se encontraba desde los inicios del principado de Octaviano relegada a una vida de verguenza y humillaciones públicas.

Sucede que antes de la fundación oficial de Ghetto, la región albergaba una importante colonia de esclavos marroquíes, que habían escapado de los dominios de Alejandro Magno por miedo a que les rompieran el orto. De un reducido grupo de libertos auto-manumitidos nació una próspera comunidad agraria que gozo de su primavera con la ayuda de Mársico. Pero el advenimiento de las guerras civiles y la restauración de Augusto les traerían más de un disgusto. La nueva coyuntura opondría ferozmente a la nueva élite romana, que creía que en el Ghetto eran todos negros cabeza, con los habitantes de esta comunidad itálica que se repugnaría al pensar que "Roma se llenó de putos".

Por supuesto, ante una relación tan desigual, no hace falta entrar en detalles sobre cómo Octavio sometió a los habitantes del Ghetto. Pronto esa relación se volvió carnal, y el pueblo del Ghetto se volvió Su Ghetto. Sujeto de dominación. Sujeto pasivo. Y Octaviano se sujetó a eso, y sujetó a varios sujetos. En esta época se inspirarían los supuestos ghettos de afroamericanos y se popularizaría la frase "you're my bitch" con la que Octavio sometía a los pobladores itálicos a través del poder político... y la sodomía.

Efectivamente, Octavio era heredero del poder y la tradición de Julio César e hizo honor a esa herencia con placer y dedicación. La historia de su Ghetto recuerda al cántico de los veteranos de las Galias, quienes en su retorno triunfal celebraban diciendo "Julio Cesar sometió a las Galias, como Nicomedes III rey de Bitinia lo sometió a él".

Siglos más tarde la antropología, en su afán por retomar prácticas y costumbres de pueblos marginados, retomaría la palabra "sujeto" para incluirla junto a su familiar "subjetividad" en una larga cadena de reciprocidades lingüísticas sin parangón.

Monopolizadores del término: Psicólogos y antropólogos.

Parientes conocidos: Subjetividad, palabra que será retomada en otra entrega por su incomparable belleza, polisemia y aplicabilidad en el entorno académico.

Observaciones:
Este artículo no se encuentra sujeto a las leyes de la justicia burguesa.

Crossword-Friendly: Hell yeah!

26 de diciembre de 2007

Hermenéutica

Definición:
hermenéutico, ca.

(Del gr. ἑρμηνευτικός).

1. adj. Perteneciente o relativo a la hermenéutica.

2. f. Arte de interpretar textos y especialmente el de interpretar los textos sagrados.

3. f. Fil. En la filosofía de Hans-Georg Gadamer, teoría de la verdad y el método que expresa la universalización del fenómeno interpretativo desde la concreta y personal historicidad.


Uso: "La hermenéutica tomista del Siglo XIII puede ser una mierda, pero vos sos un pelotudo".

Orígenes:
Corría el siglo VIII a.C. y los aedos transitaban los oikos griegos como la sífilis por los transatlánticos de la época colonial americana. Un amarillo cantor, de nombre Homero, regocijaba a los griegos de la época con historias de tiempos remotos, donde la gloria de los dioses se disputaba en batallas terrenales.

Sucede que corría tanto aquel siglo que se fue a la mierda, y los pensadores que le sucedieron se dedicaron a la interpretación de las transcripciones homéricas a partir de la hermenéutica filológica. Posteriormente hacia el siglo XVII cobraría importancia la hermenéutica bíblica, como una interpretación "correcta y aplicada" de la Biblia.

El término fue acuñado en 218 a.C. en Alejandría por doña Ramona Tucídides de Neusis, quien cansada de los habituales malos entendidos con su marido, Hermes Neusis, indicó que era necesario un arte específico para interpretar los reclamos de su conyuge. Como no era ninguna artista le rompió la nariz con una piedra pomez (que en esa época venían muy grandes), y su marido no volvió a confundirla (ni a hablarle, porque el sangrado nazal lo ahogó hasta la muerte).
El término se difundió hacia oriente, llegando a oídos del Gran Khan que se sonrío, se rasco la barriga y dijo "che... vamos a comer comida china?". Luego, gracias a Marco Polo Ralph Laurent, el vocablo volvió a Europa donde sería tomado por la teología medieval y moderna para describir el arte de la interpretación de La Palabra del Señor.

Tomás de Aquino cultivó la hermenéutica, analizando los textos aristotélicos y las Santas Escrituras. Desafortunadamente para él la cosecha fue un fracazo y pasó un invierno terrible, luego del cual se convirtió al budismo, que por ese entonces se llamaba budismo. Tampoco le funcionó, porque llegó un sujeto asegurando que si se convertía al budismo, él se convertiría en tortuga ninja. Y como en la edad media las tortugas ninjas eran muy temidas porque se sabía lo que había pasado en Japón cuando llegaron (con Abril que les "robaba el alma" a los samurais locos esos poniéndolas en un grabador y toda la bola), el chabón se convrtió de nuevo al cristianismo. Pero al tiempo se deprimió, porque cuando fue a revisar sus mails para ver las novedades cristianas de los últimos años solamente encontró propagandas de Viagra y que había ganado una lotería en Italia (que ya en esa época se sabía que era todo mentira). Pero eso es otra historia que la podemos dejar para otro blog.

Monopolizadores del término: Los teólogos, fundamentalmente católicos.

Parientes conocidos: Un tipo al que le dicen "el negro".

Observaciones:

No debe confundirse la "hermenéutica" con la "farmacéutica", siendo la una la interpretación generalmente filosófica de un texto y la otra una morocha terrible que atiende en Farmacity.

Crossword-Friendly: Sí!