26 de julio de 2007

Una Buena Palabra

A menudo se habrán encontrado con palabras que resultan muy agradables por oposición a otras que son bastante más feas. No estamos hablando de una apreciación semántica, sino más bien morfológica y quizás a veces cultural. Sencillamente hay palabras que están buenas.

De allí surge el nombre de este blog. Nótese también la anteposición del adjetivo con respecto al sustantivo. Esto tiene una razón muy clara. Si analizamos nuestras prácticas discursivas cotidianas (ahhhh qué erudito se siente uno enunciando tamaña frase), veremos que no es lo mismo decir por ejemplo "fui a ver una película buena" que "fui a ver una buena película". Hay una connotación bastante distinta. Asimismo cuando alguien se está convirtiendo en un verdadero estorbo nadie piensa en darle "una patada en el culo buena" o "una patada buena en el culo". Claro que no.

Es por eso que no es lo mismo una buena palabra que una palabra buena. En este caso quiero remarcar que con "buena palabra" se hace referencia a una cualidad positiva intrínseca de la palabra y no una valoración moral de su significado o comportamiento, como haría parecer la expresión "palabra buena".

Tampoco el hecho de hablar de "buenas palabras" pretende ubicarse a un lado de la dicotomía con las "malas palabras" de las que habló Fontanarrosa en el Congreso de la Lengua (ponencia que por alguna razón los medios nos hicieron ver hasta el hartazgo luego de la muerte del artista rosarino, como si no tuviera otras obras mejores). Se trata de destacar a las palabras por ellas mismas. Se podría decir incluso que es una valoración del significante y no del significado (o del significoso y no del significudo).

Dejo abierto con este solemne discurso inaugural este nuevo blog que pretende reunir todas esas palabras que nos producen placer.