29 de julio de 2007

Regocijo

Definición:

regocijo.

(De re- y gozo).

1. m. Alegría expansiva, júbilo.

2. m. Acto con que se manifiesta la alegría.


Uso: "Hola, ¿comité del regocijo del pueblo? tengo algo que les va a quitar el regocijo".

Orígenes:
El regocijo es la expresión natural de la dicha, en tal sentido su orígen está emparentado con una comunidad sumamente alegre, casí enferma. Estamos hablando de corazones rebozados de alegría mucho más alla del punto conocido por un pentecostal recién sanado o por un fagotista reconocido por la calle.
Tal alegría no puede ser alcanzada sin algún tipo de "ayudita" química.

Estamos hablando de la comunidad de cultivadores de centeno que habitó la isla de Chipre en un breve período entre el 1274 y el 1280 de nuestra era.
Afectados por una alegría desbordante causada por una combinación de intoxicación por cobre y los efectos del cornezuelo del centeno, llegaban a un éxtasis tal que era imposible de describir con su limitado vocabulario.
Ante tan frustrante experiencia como es la imposibilidad de representar verbalmente un sentimiento tan maravilloso, encomendaron a un grupo de empepatis (empepados) locales que dedicaran tantas jornadas como fueran necesarias para crear el tan necesitado vocablo.

Portando una responsabilidad semiótica tan importante, comida para 2 semanas, chupi para 3 e incalculables cantidades de "Libaciones de Sodio Dietéticas", se dirigieron al monte más alto de la región a comenzar la deliberación. Las 2 semanas iniciales se convirtieron en 16 debido a los retrasos que generaban ciertos incidentes como que el presidente del consejo, aterrado porque aseguraba que estaba oyendo los colores, se subiera a un alto peñasco y amenazara con tirarse al vacío. De hecho toda la experiencia les sirvió de excusa para volver al monte a tratar de encontrar un calificativo adecuado para la fiesta que significó su trabajo lingüístico, pero lamentablemente de este último periplo nunca regresaron.

Lógicamente el término que concibieron fue regocijo, que como registra la Real Academia Española surgió cuando alguno de los participantes gritó desesperadamente "vas a reeeeeeeeeeeee gozaaaaaaar, te vas a regocijar!".

Durante algunos siglos el término fue asociado a un éxtasis casi sexual y ligado a todo tipo de excesos. Más adelante, con ayuda de los monjes benedictinos, su famoso licor y la necesidad de justificar sus alegres sonrisas en las misas de los domingos, la palabra comenzó a asociarse con las virtudes teologales.

Monopolizadores del término:
La familia Flanders

Parientes conocidos: Regodearse

Observaciones:

Se dice que quienes logran alcanzar los más altos niveles de regocijo llegan a vivir más de cien años.

26 de julio de 2007

Regodearse

Definición:

regodearse.

(De re- y el lat. gaudĕre, alegrarse, estar contento).

1. prnl. coloq. Deleitarse o complacerse en lo que gusta o se goza, deteniéndose en ello.

2. prnl. coloq. Hablar o estar de chacota.

3. prnl. coloq. Complacerse maliciosamente con un percance, apuro, etc., que le ocurre a otra persona.



Uso: "Me regodeo en mi ignorancia"

Orígenes:
El regodeo ha sido adoptado casi como una religión por las tribus comedoras de plantas oleoginosas en el norte de Sumatra. Se dice que uno de sus más importantes y tradicionales ritos de fertilidad es "el regodeo en la misera agena", donde todos los comunitarios que tuvieron una buena cosecha el año anterior organizan una suerte de symposyon donde abundan las libaciones, aspiraciones y las carreras en carritos de rulemanes. En esta fiesta machista y misógina (y un poquito homosexual), aquellos desdichados que tuvieron una mala cosecha el año anterior se ven obligados a servir a los más afortunados y a dejarse sodomizar.

Las culturas occidentales, una vez asentada en su fuerte homofobia cristiana tradicionalista, dejaron de lado las festividades para adoptar el regodeo únicamente como una forma de disfrute intelectual trascendental de nuestra soberbia hasta llegar a lo que hoy en día acepta la Real Academia Española. Es decir, nos seguimos cagando en los demás pero no le damos murra.

Monopolizadores del término:
Afortunadamente este término no ha sido monopolizado por ninguna disciplina, religión, secta ni franja etaria. Quizás en otro momento tuvo algún apogeo y ha entrado en desuso. La intelectualidad pujante argentina, esa que sabe recibirte en una mesa de examen con deliciosas y sesudas frases poéticas como "hace un frío de la san concha", esa de la que aspiramos robar nosotros en algunos años, tiene hoy la imperiosa necesidad de reclamar su soberanía sobre la palabra "regodearse", para poder así justamente regodearse en su erudición y su agudo conocimiento de la lengua española.

Parientes conocidos:
- Regocijo (retomaremos esta palabra en otra entrega)

Una Buena Palabra

A menudo se habrán encontrado con palabras que resultan muy agradables por oposición a otras que son bastante más feas. No estamos hablando de una apreciación semántica, sino más bien morfológica y quizás a veces cultural. Sencillamente hay palabras que están buenas.

De allí surge el nombre de este blog. Nótese también la anteposición del adjetivo con respecto al sustantivo. Esto tiene una razón muy clara. Si analizamos nuestras prácticas discursivas cotidianas (ahhhh qué erudito se siente uno enunciando tamaña frase), veremos que no es lo mismo decir por ejemplo "fui a ver una película buena" que "fui a ver una buena película". Hay una connotación bastante distinta. Asimismo cuando alguien se está convirtiendo en un verdadero estorbo nadie piensa en darle "una patada en el culo buena" o "una patada buena en el culo". Claro que no.

Es por eso que no es lo mismo una buena palabra que una palabra buena. En este caso quiero remarcar que con "buena palabra" se hace referencia a una cualidad positiva intrínseca de la palabra y no una valoración moral de su significado o comportamiento, como haría parecer la expresión "palabra buena".

Tampoco el hecho de hablar de "buenas palabras" pretende ubicarse a un lado de la dicotomía con las "malas palabras" de las que habló Fontanarrosa en el Congreso de la Lengua (ponencia que por alguna razón los medios nos hicieron ver hasta el hartazgo luego de la muerte del artista rosarino, como si no tuviera otras obras mejores). Se trata de destacar a las palabras por ellas mismas. Se podría decir incluso que es una valoración del significante y no del significado (o del significoso y no del significudo).

Dejo abierto con este solemne discurso inaugural este nuevo blog que pretende reunir todas esas palabras que nos producen placer.